
La práctica del Networking no es nada nuevo, y es muy anterior a que existiese Internet: Frigyes Karinthy enunció su teoría de los seis grados de separación (que se resume en que podemos contactar con cualquier persona del mundo a través de una cadena que no tiene más de cinco intermediarios) en 1930, y desde siempre se vienen utilizando congresos, jornadas, asociaciones, colegios profesionales, escuelas de negocio y encuentros profesionales de todo tipo para reforzar nuestra red de conocidos.
- Hay que tener siempre presente nuestra estrategia y objetivos. Debemos construir una red equilibrada, ni demasiado elitista (casi todos los contactos acaban siendo útiles), ni que crezca sin criterio (pues puede atraer a gente poco valiosa para nuestros contactos). Siempre debemos respetar la privacidad de nuestros contactos, y huir de actitudes que puedan ser percibidas como un “acoso” o una actitud egoísta y cortoplacista. Un colectivo de entre 150 y 200 contactos dentro de nuestro mercado objetivo suele ser suficiente para poder llegar a la mayoría de las organizaciones dentro de nuestros objetivos, por lo que no necesariamente vamos a necesitar un número de miembros enorme dentro de nuestra red para hacerla efectiva.
- Siempre hay que aceptar contactos con una cierta prudencia. Una actitud demasiado “abierta” nos puede llevar a caer en las redes de estafadores, o al menos de ser asociados con ellos. A modo de ejemplo, os traigo este post de Spanisland en el que se denuncia el caso de un presunto estafador, que supuestamente llegó a regodearse de que lo habían “cazado” en sus fechorías en su propio perfil de linkedin; un peculiar relato cuya veracidad no puedo confirmar ni desmentir, pero cuyo argumento se parece a muchas malas experiencias que me consta se pueden vivir a través de un networking demasiado confiado.
- Se trata de un proyecto a medio o largo plazo. Debemos ser constantes y dedicarle un tiempo periódicamente, participar en las actividades de nuestros contactos y grupos, proponer posibles actividades o temas de discusión, y nunca descuidar el diálogo que hayamos iniciado.
- De vez en cuando, hay que salir de la red: participar en eventos offline, quedar un día para conocer a tus contactos. La confianza se construye sólo con el contacto directo.
- Siempre hay que cuidar la coherencia con una posible presencia en otras redes sociales: Muchas personas utilizan también las redes sociales generalistas para hacer contactos. Twitter puede ser un complemento muy valioso para apoyar una estrategia en redes profesionales, por ejemplo, especialmente si además combinamos nuestra estrategia con un blog o microblog. En todo caso, aunque no se utilicen las redes sociales generalistas para hacer networking, hay que tener cuidado con lo que se comparte o publica en ellas, pues su contenido puede ser a veces observado, y puede interferir en la estrategia de networking que nos hayamos marcado.
Una vez establecidas estas pequeñas reglas de actuación, queda la cuestión de qué pasos concretos son necesarios para establecer una estrategia de networking en redes profesionales. Las propias redes profesionales prometen grandes posibilidades y resultados, como podeís apreciar en este vídeo promocional de Linkedin.
En la segunda parte de este artículo analizaremos este asunto, y examinaremos paso a paso el proceso de implementación de una estrategia de networking en redes profesionales.
Muy interesante, creo que son entornos relativamente nuevos y en mi caso particular me muevo en linkedin de forma intuitiva. Asi que muchas gracias por la información.
ResponderSuprimirgracias Ignacio por el articulo. Ha sido muy útil
ResponderSuprimirGracias por tu interesante ayuda a "formar criterio" sobre este asunto. Deseando la llegada de la segunda parte.
ResponderSuprimirMuy intersante
ResponderSuprimirDebemos ser prudentes siempre! Gracias por recordárnoslo Ignacio.
ResponderSuprimir